Jornada artística reunió a más de 140 personas en Llolleo

Con una masiva participación comunitaria, se realizó en la Plaza de Llolleo la tercera activación de la exposición itinerante “Un río que crece en nosotros”, instancia que reunió a más de 140 personas en torno a una experiencia artística y territorial que busca fortalecer la defensa de las cuencas, los ríos y la memoria colectiva.
La jornada contó con la participación de la artista Ana Laura Galarza, quien presentó la muestra “Somos Río”, una instalación que trasladó parte del paisaje y la identidad de la playa de Llolleo hacia el espacio público, inspirándose en los rucos tradicionales de la desembocadura del río Maipo. La intervención invitó a las y los asistentes a reflexionar sobre la relación entre comunidad, agua y territorio, generando además un reconocimiento colectivo de las rutas hasta la desembocadura junto a organizaciones locales y vecinos del sector.
La actividad forma parte del recorrido de activaciones impulsadas por la ONG Bestias del Sur Salvaje, iniciativa que articula fotografía, participación ciudadana, arte y justicia ambiental para promover la protección del río Maipo y sus ecosistemas. En esta oportunidad, la comunidad pudo recorrer la exposición fotográfica y participar de espacios de conversación, memoria y encuentro en torno al agua como bien común vivo.
Conciencia de cuenca
La organización Ojos de Mar también fue parte activa de la jornada, acompañando el recorrido hacia la desembocadura y compartiendo su trabajo de defensa del humedal y las aguas del territorio. La instancia permitió relevar la importancia de las organizaciones locales en la protección de los ecosistemas costeros y fluviales de Llolleo.
Por su parte, la docente Liliana Plaza profundizó en el significado de los rucos costeros presentes en la instalación: “Los rucos costeros en Llolleo son distintos a la idea precarizada que muchas veces se asocia a esta palabra en contextos urbanos. Aquí forman parte de la ancestral pesca del chinchorro, patrimonio cultural de la zona. Son grandes estructuras triangulares hechas con madera que baja desde la cuenca durante el invierno y que luego vara en la playa. Su forma permite secar mejor la madera y sirven de refugio para pescadores antes de zarpar hacia la desembocadura o esperar las mareas adecuadas. En su interior también se comparte el fuego, la comida y la reunión comunitaria posterior a las labores de pesca”. Al final del secado muchas de estas maderas son usadas para leña, evidenciando una pobreza energética en la zona para la calefacción de viviendas.
“Un río que crece en nosotros” finalizó su recorrido con una bajada en rafting por la desembocadura, con actores vinculados al río Maipo, un encuentro ciudadano, memoria territorial y acción ambiental colectiva, que se generó en la playa de Llolleo.
Que pronto contaremos en una nueva entrega de noticias de Fundacion Ojos de Mar
Equipo Ojos de Mar

