Hablemos también de las otras cifras. Cada año se presentan reportes de sustentabilidad que intentan instalar una visión romántica de una industria que, al igual que la minería, también genera impactos ambientales y sociales importantes. Por eso hoy, cuando algunos llaman a “hablar con la verdad”, sería bueno hacerlo de manera completa.

Sería interesante conocer, por ejemplo, cuántos accidentes de tránsito involucran camiones vinculados al puerto; cuántas especies exóticas han ingresado en barcos que llegan a la zona. Recordemos los mapaches, las culebras encontradas en motores o incluso la aparición de una serpiente cascabel sin registro claro de ingreso. También sería legítimo saber cuántas ratas bajan desde los buques a nuestra ciudad, porque quien sabe en el futuro también llegan con hanta como el crucero Holandes.
Sería igual de importante transparentar cuántos metros cuadrados de baches en los accesos al puerto han sido reparados, algunos ya tienen hasta nombre entre los vecinos y transportistas, es cosa de darse una vuelta por la entrada principal en la decadente calle Pablo Neruda o intentar salir por el norte entre Panul sin caerse a un mega bache.
¿Cuál es el tiempo promedio de espera de los camioneros para encontrar contenedores en un sistema que sigue siendo desordenado y poco eficiente? ¿Cuántos conductores todavía reciben papeles escritos a mano para ubicar la carga, porque aún no existe un sistema integrado entre los terminales? y todo esto a vista y paciencia de todos incluyendo Carabineros que tienen de vecino a un nuevo irregular aparcadero en av arrayán ¿Cuántos camiones continúan circulando por calles que no corresponden? como el Sábado recién pasado por Llolleo ¿Cuál es el verdadero nivel de ruido de las operaciones portuarias? ¿Cuántos derrames, litros de residuos de lastre más puede soportar la bahía de San Antonio? Y, más importante aún, ¿cómo piensan reducir ese impacto que no es el futuro, es el de ahora?
Para creer que un reporte está completo solo porque mide los mismos indicadores de siempre y recibe el aplauso de los mismos de siempre, hay que estar bastante desconectado de la realidad local, una realidad que para muchos vecinos solo empeora. Basta mirar el Paseo Bellamar y su administración: ¿cuántas personas son víctimas de asaltos?, ¿cuál es el promedio de peleas entre ambulantes?, ¿cuántos metros cuadrados ocupan hoy los llamados “toldos azules”?, ¿cuántas familias dejaron de visitar el sector por miedo e inseguridad? Y si miramos un poco más allá, también sigue pendiente la llamada “compensación” a la comunidad, el paseo donde estaban las antiguas canteras. ¿Cuántos metros de barandas nuevas ya presentan fierros oxidados por hacerlas de baja calidad?
No conocer la costa, no entender a su gente y no tener cariño por la ciudad se refleja precisamente en esos detalles y en esas obras de mala calidad. Los reportes de sustentabilidad deberían mostrar la realidad completa, no solo lo conveniente. Lo malo también debe hacerse visible; de lo contrario, todo seguirá pareciendo un simple reporte de maquillaje.
Carta al Director – Diario El Líder del el Mercurio – 30 de Mayo 2026
Equipo Ojos de Mar

