Desde los glaciares hasta el mar
Fundación Glaciares Chilenos, ONG Ecosistemas, Fundación Mingako, Fundación Humedal Cerro Alegre y ONG Yecos presentaron una solicitud de invalidación administrativa para que se revise la legalidad de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) que aprobó el
proyecto Puerto Exterior de San Antonio, advirtiendo que sus impactos amenazan la conectividad ecológica de la cuenca del río Maipo, desde sus nacientes en la cordillera hasta su desembocadura en el océano.
La acción representa un esfuerzo conjunto de organizaciones que trabajan en distintos territorios de la cuenca del río Maipo y que, por primera vez, comparecen de manera coordinada para defender un mismo sistema ecológico: desde los glaciares y ecosistemas altoandinos, pasando por el valle, las riberas y humedales, hasta el estuario y la desembocadura del río.
A esta iniciativa se sumaron otras defensas jurídicas y técnicas contra la RCA, presentadas por la Fundación Cosmos, Fundación Ojos de Mar, representados por ONG FIMA, Greenpeace Andino, Chile Ambiental, la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC), reafirmando que la protección del río Maipo no puede abordarse de manera fragmentada, sino como la defensa de una cuenca completa.
Las organizaciones sostienen que la aprobación ambiental del proyecto presenta importantes deficiencias técnicas y jurídicas, vulnerando el principio preventivo que inspira la legislación ambiental chilena al autorizar una obra cuyos impactos no fueron debidamente determinados
antes de su aprobación. Entre los principales cuestionamientos se encuentra la incertidumbre respecto del comportamiento futuro del estuario del río Maipo; la insuficiencia de las medidas de mitigación y compensación, las que no acreditan ser equivalentes a los impactos que pretende compensar o mitigar; y la ausencia de una evaluación adecuada de los efectos del cambio climático sobre la dinámica del río y su desembocadura.
El proyecto contempla la construcción de un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros y el dragado de millones de metros cúbicos de sedimentos. De acuerdo con los antecedentes técnicos incorporados en la solicitud, esta infraestructura podría alterar el transporte natural de sedimentos y favorecer el embancamiento de la barra del estuario. En un escenario de eventos de precipitaciones cada vez más intensos producto del cambio climático, ello podría dificultar la descarga natural del río hacia el mar, incrementando el riesgo de inundaciones para las comunidades y actividades productivas ubicadas aguas arriba.

Proteger el ciclo del agua
Las organizaciones enfatizan que el problema trasciende el área donde se emplazaría el puerto. La cuenca del río Maipo constituye una unidad ecológica y funcional en la que los procesos hidrológicos, geomorfológicos y ecológicos mantienen una relación de interdependencia permanente entre la cordillera y el océano. Lo que ocurre en la desembocadura repercute sobre el funcionamiento del conjunto de la cuenca, afectando ecosistemas, biodiversidad y los servicios ambientales que sostienen la vida de miles de personas.
Por ello, las organizaciones comparecientes desarrollan labores de conservación, Por ello, las organizaciones comparecientes desarrollan labores de conservación, restauración, investigación y educación ambiental en distintos sectores del río Maipo. Su participación conjunta responde precisamente al reconocimiento de que proteger únicamente los glaciares, el valle o el estuario por separado resulta insuficiente cuando el funcionamiento ecológico depende de la conectividad de toda la cuenca.
Asimismo, recuerdan que la desembocadura del río Maipo constituye uno de los sistemas estuarinos más relevantes de la zona central de Chile, albergando más de 190 especies de aves, además de sustentar actividades como la pesca artesanal, la agricultura y múltiples procesos ecológicos fundamentales para el equilibrio entre las regiones Metropolitana y de Valparaíso. Las organizaciones recalcan que esta acción no busca impedir el desarrollo del país, sino garantizar que los proyectos de gran magnitud cumplan plenamente con la legislación ambiental vigente. Un proyecto estratégico debe demostrar, antes de ser aprobado, que protegerá efectivamente a las personas, la biodiversidad y los ecosistemas.
Además de esta solicitud de invalidación, vecinos y vecinas del sector directamente afectado han presentado reclamaciones contra la aprobación ambiental del proyecto, reflejando un amplio cuestionamiento ciudadano respecto del proceso de evaluación ambiental y de la necesidad de resguardar el principal río de la zona central.
Las organizaciones anunciaron que continuarán utilizando todas las herramientas legales disponibles para asegurar que cualquier intervención sobre la desembocadura del río Maipo respete la legislación ambiental y resguarde la integridad de toda la cuenca, desde sus nacientes en la cordillera hasta su encuentro con el mar.
Constanza Espinosa, representante de la Fundación Glaciares Chilenos, explica cómo la protección de los glaciares carece de sentido si se interrumpe la arteria que conecta la cumbre con el océano:
“No podemos entender los glaciares como masas de hielo aislados en la alta montaña. Proteger la naciente helada de la cuenca tiene como fin garantizar que el ciclo hidrológico fluya de cordillera a mar. Si el río Maipo no logra llegar al océano debido a la intervención severa de su estuario y la retención de sus sedimentos, el ciclo ecológico completo de la cuenca se fractura. La salud de los glaciares y la cuenca hidrológica está éticamente y sistémicamente ligada a que las aguas fluyan permanezcan libres hasta el Pacífico”
A esta visión sistémica se suma el diagnóstico de ONG Ecosistemas, organización que desde hace años está involucrada en la defensa de la cuenca del río Maipo. Desde la organización advierten sobre la gravedad de la intervención ambiental aprobada:

