Publicado 17 Junio – Apropósito de Paro que no fue
Cada vez que se queman neumáticos durante conflictos vinculados a la actividad portuaria y logística, se habla de tránsito, seguridad y orden publico. Poco se habla de la contaminación que queda en el aire, en los humedales, en los suelos y en los pulmones de quienes vivimos en
San Antonio.
Pero la pregunta de fondo es otra.
Después de décadas de expansión portuaria, logistica y maritima ¿Donde están los parques urbanos que compensen estos impactos? ¿Dónde están las grandes áreas verdes, la recuperación de ecosistemas degradados o los espacios públicos que una ciudad que aporta al comercio exterior del país merece?
San Antonio sigue acumulando carga. camiones, accidentes, ruido, emisiones y conflictos, mientras mantiene un déficit histórico de parques y áreas verdes. Las empresas agrupadas en Colsa, junto a compañías portuarias, logísticas y marítimas, han obtenido beneficios del territorio durante años, pero la ciudad continúa esperando una inversión proporcional en calidad de vida y restauración ambiental.
La responsabilidad social no puede reducirse a actividades simbólicas ni a la plantación ocasional de algunos árboles.
Una ciudad que soporta los impactos de una de las principales plataformas logísticas del país merece mucho más. Es hora de que autoridades y empresas asuman una deuda evidente: financiar parques urbanos, recuperar humedales, mejorar el acceso al borde costero y contribuir a la reparación ecológica de un territorio que ha entregado demasiado y recibido muy poco a cambio.
San Antonio no necesita más discursos sobre desarrollo. Necesita que ese desarrollo se refleje en la vida de sus habitantes y en la salud de sus ecosistemas, no podemos seguir perdiendo nuestro patrimonio natural.


